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20 enero 2011

MURA, PUIG ANDREU, PUIG DE LA BALMA

El recorrido del pasado domingo trascurrió por el término municipal de Mura, ubicado dentro del Parque Natural de Sant Llorenç del Munt Obac.
Después de visitar por segunda vez esta población no deja de sorprenderme que se le atribuya el antiguo refrán de que ("Talamanca, Mura y Rocafort, sean tres pueblos de mala muerte ") pues a mi personalmente me parece un pueblo típico con un entorno privilegiado alejado de las grandes ciudades y el mundanal ruido.

Antes de emprender la ruta, el caminante deberá descubrir algunas de las muchas sorpresas que le aguardan en Mura pueblo que conserva todo su encanto medieval con sus pintorescas calles y plazas su primera mención documentada como pueblo, data del año 954. El nombre de Mura (como bien lo define Joan Escoda en su blog residente del pueblo de Mura y buen conocedor de este entorno), se encuentra para designar al castillo en el 978, como Muredine, del latín "muricinus", diminutivo de "murus", que significa "paredes pequeñas o merlets". De aquí parece que viene el nombre: "El castillo con merlets". La evolución del nombre aunque con los años reculaba y alguna variante, esta bien documentada: Muredine (978), Mureden (978), Murede (1104 y 1113), Muredene (1156), Mureze (1224), Mure (1228), Mureno (1240), Muredine (1331) y finalmente en el 1.359 de dos maneras: Murea y Mura. Nombre que a partir de esa fecha parece que ya queda fijado con la forma actual. Se tiene que destacar su iglesia románica de Santa Marti que consta de tres naves y ábside (la primera s.XI, segunda s.XVII y la tercera s.XVII)

El castillo de Mura que hoy en día solo conserva algunas paredes, al parecer fue documentado en el año 978 por una comprar que hizo Guifre y Riculf al conde Borrel
Salimos del parking que hay a la entrada de la población con dirección a la iglesia y desde allí hay que bajar a la riera de Nespres la que iremos bordeando por su margen izquierdo hasta poder atravesarla por la segunda pasarela de madera hasta su margen derecho donde encontraremos una pista señalizada con un poste verde de madera (IP-4), que conduce al Turo dels Ducs (813 m) , una vez llegado a este punto y después de recupera las fuerzas, siguiendo las fitas por su lado derecho se inicia una fuerte bajada hasta llegar al Puig Andreu (748 m), lugar donde estaba ubicada la Balma del mismo nombre estas cavidades naturales en la pared de la roca fueron aprovechadas por los fugitivos de una parte de la población del macizo de Sant Llorenç, donde se instalaron de forma improvista y precaria, aunque también fueron habitadas por campesinos,( en la actualidad algunas siguen habitadas)
Dejando el Puig Andreu nos adentramos en un bosque de escasa vegetación hasta el Coll Roig (658 m), desde aquí entramos por una zona sin señalización a una pista amplia , Torrent del Molí i Passeig de la Riera. dirección, a La Plaça del Llop, Coll de la Creueta, La Quebeca, La Tauleria, Torren de les Tres Pinasses y finalmente El Puig de la Balma (Masia que esta construida sobre una balma, s.XII perteneciente a la familia Puig hoy convertida en restaurante, casa rural y museo, con temática local y sobre la vida rural).
A continuación descendemos por un sendero marcado con poste de madera y un cuadrado rojo que indica hacia La Creu de la Vila donde una vez en ella se puede contemplar una magnifica vista de Mura, (La tradición popular atribuye a la Cruz de la Villa protección contra la peste que asolaba la Europa medieval. También dicen que los peregrinos hacían descalzos el camino hasta Montserrat, como promesa, y, al pasar por la Cruz, rogaban al Señor para conjurar una sequía o para pedir la curación de algún pariente enfermo.)
Al llegar nuevamente a Mura, punto y final de la caminata, se puede visitar tranquilamente esta singular población.
Podría contar más cosas de esta bonita caminata, pero me las reservo estas nos las guardamos para la gente que tuvimos oportunidad de pasar un grato día.

1 comentario :

  1. Magnífico relato. Celebro que seas un admirador de Mura.
    Qualquier información, ya sabes, aqui estamos para lo que haya menester.

    Joan Escoda i Prats.

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